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LA PESADILLA DE CAPERUCITA de Mireia Rubio

In Fantàstic on 9 juliol 2010 at 9:37

La pequeña caperucita ha pasado la noche allí abajo. ¡Pobrecita! A las nueve de la mañana, he sacado la cabeza por el hueco de la escalera y seguía inmóvil en la esquina del peldaño. A pesar del abandono, todavía sonreía bajo su capucha roja. He estado a punto de bajar a rescatarla y llevármela conmigo al trabajo. Por la tarde tenía ganas de volver a casa, para saber si su familia humana la había recuperado -y así yo dejaría de tacharla de poco humanitaria. ¡Tantas horas desaparecida!

He asomado de nuevo la cabeza por la barandilla. Ya no estaba. Infantilmente esperaba encontrarla esperándome sentadita frente a la puerta de mi casa. Soy una nostálgica. Ayer me atemorizó y hoy echo de menos que se cruce, otra vez, misteriosamente en mi camino.

No sé si tiene que ver con algún tipo de sincronismo, pero creo que ese encuentro repentino de ayer, ese asalto en la oscuridad, ha sido el causante de esta pesadilla.

Caminaba deprisa. Era de noche. Llevaba la llave del coche en la mano. Estaba inquieta. Lo había aparcado en una calle apartada y solitaria, de fácil estacionamiento. Cuando he llegado al lugar, la oscuridad era absoluta. Ni una sola luz. Ni un pequeño claro de luna. Un manto negro lo cubría todo. No podía ver nada. Ni siquiera si había algún lobo suelto…En la mano apretaba el mando del coche. Lo he pulsado una vez y flash!, se ha abierto un haz de luz en la penumbra, justo en frente. He caminado a ciegas hacia él. He apretado de nuevo la llave. Flash!, pero la luz del coche se ha encendido esta vez a mi izquierda. He corregido la dirección apresurada. Flash! La claridad se ha abierto en la derecha. Estaba cada vez más desorientada. Flash, flash, flash… he abierto y cerrado el coche varias veces seguidas para poder seguir la estela de luz de su interior, pero la claridad se ha ido extinguiendo antes de que pudiera llegar hasta él. Ha dejado de funcionar. Se acabó, he pensado. Estoy perdida. Por suerte me he despertado antes de chocar con otro cuerpo helado en medio del escalofrío de la nada.

¿Será que caperucita me ha trasladado su pesadilla en la escalera…? La empatía debe tener estos efectos secundarios con las muñecas.

Relat original de la periodista i escriptora anoienca Mireia Rubio, publicat en el seu bloc “Marea de palabras” el 27 d’octubre de 2007.

Fotografia original: Betowski – “Caperucita roja”  (Flickr)

“Vols llegir relats?” – Ràdio Nova – 09



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